Tanto tiempo. Muchas cosas vividas, cosas que me han pasado, pero sobretodo, muchas que me han pasado por mi cabecita.
En todo este tiempo he tenido altos y bajos. Momentos muy buenos que me han hecho estar eufórica, y me han proporcionado muy buenos ratos de felicidada "espontanea".
El problema son los momentos malos. Éstos duran más y se instalan en la cabezota y no paran de dar vueltas en su interior, de un lao pa otro, tanto qu creo que se han acomodado y han encontrado un huequecito acogedor debajo de tanto pelo.
Pronto estaré en casa con la familia y con los amigos para pasar estas fiestas. Pero este año será diferente. Faltarán 2 buenas y grandes abuelillas, y todos las echaremos de menos.
En estos días de viaje por tierras oscenses un día no pude contener las lágrimas de emoción al encontrarnos en Monzón con la abuela de mi compañero de piso. Ella estaba aalí en la calle, que se acababa de encontrar a su nieto con sus amigos. Le echó piropos, nos dio consejos y nos contó historias graciosas y peculiares. Me encantó esa señora mayor tan bien de mente y tan actualizada que venía de cenar con un grupo de viudas amigas suyas. En ese momento pensé: " Yo Nunca más tendré eso, se acabó para siempre el tener una voz de la experiencia femenina que tan bien nos entendíamos y con las que tanto me gustaba hablar". En ese momento salieron lágrimas de mis ojos y no pude parar.
La palabra "Nunca" y "para siempre" en su sentido más literal duelen muchísimo. Son infinitas. Inimitables. Irrepetibles.
"Hacen como que se han ido,
y en cada cara las veo".
"Primer Vuelo" - Maga.
Arrikitáun Arrikitáun